Mariana Loria

Ilustradora de cuentos infantiles y madre de Hortensia Salazar

 

“…no es fácil convivir con la angustia que se siente cada vez que un soldado deja a su familia para ir a una misión.”

 

La autora quiere que cuente algo de mi vida y no hay mucho que contar. Soy una madre y una esposa que vive siempre a caballo entre la felicidad y la preocupación, como todas las mujeres de la familia Salazar, hijas de militares, hermanas de militares y madres de militares. Solo diré que no es fácil convivir con la angustia que se siente cada vez que un soldado deja a su familia para ir a una misión. Es un trabajo siempre peligroso.

El día que Hortensia abandonó la academia militar fue un día triste para los Salazar, pero un día feliz para mí y aún más para mis padres; sobre todo, para mi madre que lo vivió como un triunfo y una revancha.

Mi madre es Josefina de la Torre, una conocida feminista que lleva toda la vida intentando explicarse por qué yo he salido tan “condenadamente tradicional”. No entiende que cada persona puede utilizar su libertad precisamente para ser como quiera ser, y que a mí lo que me gusta es cuidar de mi familia, hacer que todos se sientan bien. Además, creo que la estética es tan importante como la ética para vivir, y que la belleza y la armonía nos hace más felices.

Adoro a Hortensia, aunque he de reconocer que a veces la entiendo tan poco como mi madre me entiende a mí. Ha sacado una extraña mezcla familiar, es tan excesivamente perfeccionista como su abuelo Onésimo y tan cabezota como mi madre, aunque tiene muy buen corazón.

Su vida personal nos preocupa a toda la familia, tiene ya 35 años y no parece que vaya a sentar la cabeza y a crear una familia propia. Colecciona novios como otros colacionan jarrones de Murano. Hombres guapos y de cuerpos que parecen esculpidos por Miguel Angel. Es lo único para lo que se puede decir que Hortensia tiene buen gusto. Su inclinación por lo más llamativo de Donatella Versace es preocupante. Me gustaría que algún día me hiciese caso y utilizase una ropa más discreta y elegante, pero no sé si ese día llegara. Aunque quizás sí se opere ese pequeño milagro.

Por fin Hortensia tiene una pareja distinta de todas las que ha tenido hasta ahora. Nicolás es un arquitecto algo mayor que ella. Un hombre serio y formal que, además, tiene un gusto exquisito, quizá tenga más éxito que yo. Sin embargo, lo que no tengo claro es si Nicolás le durará como pareja. Es la primera vez que veo a mi hija realmente enamorada, pero son tan distintos que es difícil que congenien.

Si queréis saber qué va pasar con ellos, acompañadnos a través de la novela. ¡Os esperamos allí!

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