Liberto Salazar

 

Actor de fama internacional y tío de Hortensia

 

 

“…la vida de los actores de cine y la de los militares tienen mucho en común: jornadas maratonianas en las que trabajas, entrenas, te mueves y te paras cuando te ordenan que lo hagas,…”

 

Me pide la autora que os cuente algo de mi vida y de la vida de mi sobrina Hortensia y lo voy a hacer con mucho gusto. Aunque es complicado encontrar algo en mi vida para contar que no se sepa ya.

El tributo a pagar por el éxito en la profesión de actor de cine es la aceptación de que se deja de tener vida privada, al menos en Hollywood. La meca del cine construye su negocio sobre dos patas, una la interpretación y otra la habilidad para generar curiosidad. Si los espectadores no quieren saber nada de tu vida es porque no eres nadie, y si no eres nadie estás muerto.

En todos estos años en Hollywood se han dicho miles de mentiras sobre mi vida, pero también miles de verdades. Así que todo el mundo sabe todo de mí, pero no saben cuál es la parte verdadera de todo lo que saben.

A mí me gusta jugar a ese divertido juego de despistar y, sobre todo, interpretar el personaje que muchos creen que soy: un empedernido mujeriego, alérgico al compromiso y al matrimonio, que muchos años encabeza el clásico ranking de hombres más deseados.

La verdad es mucho más simple: no me he casado porque soy hombre de una sola mujer y esa mujer es Mariana, la mujer de mi hermano gemelo Cayetano. Siempre la he amado. Hortensia es para mí la hija que ambos no hemos podido tener. Por eso, aunque tengo más de medio centenar de sobrinos, Hortensia es mucho más que una sobrina, es como mi propia hija.

Nunca he querido tener un hijo con otra mujer, porque un hijo para un Salazar es algo demasiado importante como para tenerlo con cualquiera. La familia es fundamental para nosotros y todos pensamos que los padres tienen la obligación de criar a los hijos en un entorno de amor, confianza, estabilidad y disciplina.

A pesar de todo, mi vida no ha sido una mala vida. He aprendido a disfrutar del sexo sin amor y de la belleza y compañía de las mujeres. Pero siempre me he alejado de ellas cuando pretendían ir más allá y me pedían el amor que no podía darles. No soy ningún mujeriego, simplemente no puedo comprometerme con ninguna.

Soy muy disciplinado. La disciplina que aprendí desde pequeño ha sido la que me ha permitido llegar a lo más alto de mi carrera. Al fin y al cabo, la vida de los actores de cine y la de los militares tienen mucho en común: jornadas maratonianas en las que trabajas, entrenas, te mueves y te paras cuando te ordenan que lo hagas, y pasas frío, calor, engordas o adelgazas cuando y como te dicen.

Pero ya está bien de hablar de mí. Os hablaré de Hortensia, la pequeñaja a la que adoro. Ya no tan pequeña, pero para mí lo será siempre. Recuerdo que cuando estaba en el colegio jugábamos a un juego que a ella le encantaba, yo me hacía pasar por su padre cuando mi hermano no podía ir alguna de las actividades escolares (Cayetano y yo siempre hemos sido tan iguales como dos gotas de agua) y Hortensia reía y reía siempre al volver a casa recordando la cara de sus amigos, porque nunca conseguían adivinar si era o no el padre el que iba con ella. Esos han sido los días más felices de mi vida.

Hortensia es muy alegre, y tan divertida como su madre, pero tremendamente exigente consigo misma, como todos los Salazar. También colecciona amantes a un buen ritmo, como hago yo. Hace algún tiempo se enamoró de un hombre casado, una relación que la hizo sufrir bastante, pero después volvió a coleccionar amantes y ahora se la ve de nuevo feliz.

También yo estoy muy feliz porque se ha venido a vivir a mi ático de Madrid. No es que coincidamos mucho porque yo viajo constantemente por motivos de trabajo, pero cada vez que puedo paso una días con ella. Ahora la tengo ahí, esperándome en casa cuando vuelvo, y es una sensación maravillosa. ¡Me recuerda tanto a su madre! ¡Dios, adoro Mariana! Aunque tengo que reconocer que también hay alguien más en Madrid, una mujer muy distinta de las que he conocido hasta ahora, y que me gustaría conocer más a fondo. Quién sabe, igual con ella podría plantearme un futuro en común.

No puedo decir nada más por ahora, para saber más tendréis que pasar por la novela.

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